Mecanismos de defensa de las plantas para resistir a los ataques

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A lo largo de su evolución las plantas han desarrollado distintos mecanismos de defensa para resistir los ataques de diferentes patógenos, los cuales consisten en reconocer al organismo que las ataca y activar variadas estrategias, tanto en el sitio de la infección como en otros tejidos mediante vías sistémicas, permitiéndole prepararse para futuros ataques de otros patógenos. Los mecanismos de defensa consumen energía, es por ello que el estado nutricional de la planta juega un papel fundamental en la resistencia de las plantas a los patógenos.

Agriculturers nos da las claves sobre los más importantes:

Fósforo

El fósforo estimula el crecimiento y el desarrollo temprano de la raíz, acelerando con ello la maduración de los cultivos; por tanto,  ayuda  a evitar la proliferación de enfermedades en  la  planta,  especialmente enfermedades de raíz y semillas en cultivos como maíz, trigo y cebada. Algunas investigaciones en cereales han demostrado que la fertilización con fósforo puede reducir los efectos de la pudrición de raíz hasta en un 50 %.

Nitrógeno

Contenidos elevados de nitrógeno generan mayor resistencia a patógenos facultativos o necrotróficos en tejidos vegetales, aunque provocan una mayor susceptibilidad a patógenos obligados o biotróficos. Lo anterior se explica por los hábitos de alimentación de cada uno de ellos, ya que los patógenos biotróficos se nutren de asimilados como son aminoácidos y azúcares, mientras que los necrotróficos prefieren tejidos senescentes. El exceso de nitrógeno aunado a deficiencia de azufre reduce el contenido de azúcares reductores y la síntesis de proteínas en la planta, además aumenta el contenido de carbohidratos y aminoácidos solubles en las hojas, promoviendo un medio para que prosperen hongos, bacterias e insectos.

Azufre

Las plantas sanas contienen una variedad de metabolitos secundarios y muchos de ellos contienen azufre en su estructura. Estos compuestos pueden estar en formas biológicamente activas o almacenados en precursores inactivos, los cuales se activan en respuesta al ataque de patógenos. Recientemente se ha demostrado que la propia planta puede generar azufre endógeno como mecanismo de protección contra patógenos. El azufre es un excelente fungicida que se ha usado desde hace mucho tiempo, pero poco se sabe  sobre su modo de acción.

mecanismos de defensa

Calcio

Su deficiencia promueve el ataque de enfermedades debido a que es el componente estructural más importante en la lámina media de las  paredes celulares; el pectato de calcio cementa las células dando firmeza a la pared y membrana celular. Cuando es deficiente causa el rompimiento de los tejidos debido a la presión que ejerce el constante crecimiento de las células, provocando que el contenido celular salga al exterior y que se convierta en un medio de crecimiento para hongos. El calcio también se encarga de inhibir a la poligalacturonasa, enzima producida por los patógenos para disolver la lámina media y poder acceder a los compuestos solubles de las células.

Fosfitos

Los fosfitos son derivados del ácido fosforoso y se combinan con diferentes iones: calcio, potasio aluminio, manganeso, magnesio y zinc. Estos compuestos pueden actuar como bioestimulante, inductor de resistencia (producción de sustancias como las fitoalexinas), y/o fungicida. No sustituye a los fungicidas ante epidemias severas, pero constituye una estrategia complementaria. Tienen movilidad tanto en xilema como en floema por lo que su aplicación puede ser al suelo o follaje. Induce la producción  de las defensas de las plantas contra patógenos, es relativamente barato e inocuo con el ambiente, los animales y las plantas. Son excelentes acarreadores de los iones acompañantes, aunque su aporte de fósforo es pobre.